Necesitamos saber donde va nuestro dinero. 11 sencillos pasos para hacer un presupuesto familiar

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¿Tienes a veces la sensación de que no sabes adónde ha ido a parar tu dinero? ¿Te ha llegado un recibo o cuota que no recordabas y tenías un descubierto en la cuenta? ¿Revisas el extracto de la tarjeta y no sabes identificar a qué corresponden varios de los cargos? ¿Tienes en tu núcleo familiar personas que dependen de tus ingresos? ¿No consigues ahorrar ni un euro al mes?

Si has contestado afirmativamente a una o varias de estas respuestas, quizás sea hora de plantearse establecer y mantener un mejor  y más completo control  del dinero que entra y sale de vuestra economía.  Sé por experiencia que la palabra control a algunas personas le puede sonar a incomodidad o incluso peor, pero me gustaría recomendarte que al menos hicieras el esfuerzo de hacerlo un mes. Anota durante un mes todos y cada uno de los gastos que has realizado y clasifícalos por familias de gastos. Creo que es el primer paso y el más significativo para tener conciencia del dinero y de tu situación.

Por mi experiencia ayudando a muchas personas a mejorar su economía familiar me gustaría darte  los principales consejos que he visto que, generalmente, mejor funcionan. Cada persona es  un mundo. Algunas necesitan de un impulso inicial  para cambiar algo, otros necesitan ayuda para mantener, en el tiempo, determinados hábitos, otras personas incluso necesitan que alguien les frene en sus impulsos de mejora para que estos sean sostenibles, etc etc, etc. Esta es nuestra mayor aportación durante el proceso de acompañamiento, adaptarnos a cada caso particular. La teoría es lo más fácil de aprender y la expongo a continuación para que puedas empezar a reflexionar y ponerlo en marcha.

    1. Convéncete… Al principio te costará un poco de trabajo, pero luego verás la utilidad del presupuesto doméstico como herramienta para controlar los gastos de tu hogar. El objetivo es conocer en todo momento nuestra situación financiera, evitar sustos y, sobre todo, mejorar la gestión de nuestras finanzas, planificar y conseguir ahorrar para las metas que consideramos realmente importantes, protegiendo siempre la economía de los nuestros.
    2. …y convéncelos! Lo ideal sería implicar a la familia en la confección del presupuesto, para que se sienta partícipe y pueda contribuir con sus ideas a mejorarlo. Así, también será más fácil que nos apoyen en las decisiones y en los ajustes que juzguemos necesarios en nuestra economía doméstica.
    3. Elegid la herramienta. Hay muchas aplicaciones y programas informáticos para elaborar un presupuesto familiar, algunos de mucha ayuda. Una hoja de cálculo como Excel también es perfecta para hacer el presupuesto. Pero si lo vuestro no es la tecnología, no te preocupes; en realidad, todo lo que necesitáis es papel, bolígrafo y calculadora. Lo importante es que os sintáis cómodos con la herramienta que elijáis y que no os resulte excesivamente complicada.
    4. Identificad los ingresos. Cualquier plantilla de presupuesto consta básicamente de dos columnas, una de ingresos y otra de gastos. En primer lugar, anotad todas las entradas de dinero al hogar: nóminas, prestaciones por desempleo, pensiones de jubilación, rendimientos de acciones u otras inversiones, pagas extra, trabajos freelance, etc. Es bueno trabajar con una previsión a varios meses, así que colocad la cantidad aproximada que estimáis ingresar cada mes.
    5. Y lo más difícil, detallad vuestros gastos. Habitualmente somos mucho más conscientes del dinero que ganamos que del que gastamos. Un estudio de ESADE (Economía de las familias en España: querer, pero no poder ni saber. 2013) apuntaba que casi 9 de cada 10 hogares españoles no sabían exactamente en qué gastaban el dinero cada mes, y 6 de cada 10 ni siquiera sabían qué cantidad gastaban. Así que, si entráis en esos porcentajes, haced todo lo posible por salir de ellos. Deberéis distinguir tres capítulos diferentes de gasto e intentar clasificarlos por orden de importancia, incluyendo primero los que son básicos o a los que estamos vinculados con un contrato (hipoteca, alquiler, recibos de luz, agua, teléfono, colegios, guarderías, seguros de hogar, coche, impuestos), después los necesarios, pero que podemos ajustar (como alimentación y transporte) y por último aquellos de los que podríamos llegar a prescindir si fuera necesario (ocio, viajes, etc.).
    6. ¡No olvides anotarlo todo! Para que el presupuesto sea útil es importante intentar ser lo más preciso y sincero posible con los gastos. Utiliza los extractos de la tarjeta de crédito para identificar y anotar cada gasto. Será más difícil computar aquello que hemos pagado en efectivo. Un ejercicio útil es, al menos durante un mes, ir anotando absolutamente todos los gastos en una libreta, incluido hasta el último café. Así tendremos una radiografía más fiel de adónde va a parar nuestro dinero.
    7. Trata de prever. Hay gastos periódicos que sabemos llegarán, como el recibo del IBI, la cuota o renovación de los seguros que tengamos contratados, el impuesto de la renta, las vacaciones de verano o las compras de Navidad. Será bueno incluirlos en el mes correspondiente en nuestro presupuesto, aunque sea una estimación, para poder planificarnos y que no nos pillen sin saldo en la cuenta.
    8. Tomad conciencia. Sacad conclusiones. El presupuesto familiar nos ayudará a ver con claridad si nuestros ingresos son suficientes para cubrir nuestro nivel de gastos o si necesitamos realizar ajustes. Seguro que nos llevamos más de una sorpresa al comprobar cuánto gastamos al final del año en un capítulo que a priori nos parecía insignificante, como boletos de lotería o desayunar fuera de casa. Imagina el dinero que podríais ahorrar suprimiendo o reduciendo esos gastos.
    9. Y poneos manos a la obra. Hacedlo progresivamente  Tomad las decisiones necesarias para conseguir cancelar las deudas con intereses más altos (poned especial atención a las tarjetas de crédito) y para recortar en aquellos gastos no imprescindibles. Ahorrar debe ser un objetivo irrenunciable para vosotros, porque el ahorro es sinónimo de tranquilidad y seguridad financiera, y el primer paso para poder invertir y hacer que vuestro dinero crezca.
    10. El ahorro como gasto fijo. Los coach financieros aconsejamos incluir como gasto fijo obligatorio el ahorro o salario que os pagáis a vosotros mismos, que idealmente debe ser como mínimo del 10% de vuestros ingresos, y que deberíais ingresar en una cuenta separada de la que usáis para el día a día del hogar.
    11. El presupuesto, una dedicación mensual. Es importante que todos los meses reviséis vuestro presupuesto, con el fin de que esta guía plasme de la forma más ajustada posible vuestras circunstancias reales y que podáis ver si os estáis desviando o no de vuestros objetivos.

Si ya dominas estos consejos básicos, te invito a reflexionar, a medio y largo plazo, en el futuro económico que deseas para tu familia. Así podrás planificar un presupuesto que garantice que están cubiertas sus necesidades y expectativas a largo plazo y en cada etapa del ciclo de vida familiar.

Una atención personalizada a todos estos aspectos   te puede ayudar a poner en marcha este proceso de toma de conciencia de donde va tu dinero además de acompañarte en el proceso de mejora continua de tu economía.

Un fuerte abrazo.

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Autor: Ferran F. Danés.

Coach Financiero. Especializado en Finanzas personales.

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